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Cristologia

31 Agosto 2009

Hoy, una tentación del creyente no es abandonar la humanidad de Jesús para ir más perfectamente hacia Dios, sino abandonarla para quedarse con una divinidad sin rostro. Una divinidad sin el contorno humano de Jesús de Nazaret en la que proyectar, entonces, una imagen humana deducida de nuestras ideas racionales sobre la divinidad. Jesús nos da miedo ¿por qué?