Desconnectats. Per una vida improductiva

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Publiquem aquest text del teòleg i músic José Laguna que proposa la desconnexió com a crida a la dissidència
27/02/2026

No es nuevo alertar de la omnipresencia digital en todas las facetas de nuestra vida —incluso en las más íntimas y privadas—, del grado de vigilancia que ello conlleva, del mercadeo que se hace con nuestros datos o de las consecuencias del uso de las redes sociales en la salud mental de niños, niñas y jóvenes.

En este cuaderno, José Laguna nos ofrece una reflexión que va más allá del debate sobre las limitaciones al uso de los smartphones o la IA. No encontraremos en él —advierte el propio autor— “un alegato tecnófobo ni un panfleto antimercado”, pero sí una llamada a “preservar, cueste lo que cueste, la vida de la profanación del mercado” y a desarticular la mercantilización de nuestra existencia.

La propuesta de Laguna es bajar los brazos, desconectarnos, pero no como capricho ni como evasión, sino como un acto de disidencia que tiene que ver con la defensa de la sostenibilidad, la libertad y la dignidad. Porque compromiso y deserción —dice— son “la sístole y la diástole de un mismo gesto emancipador”.

El foco no es demonizar las pantallas, sino desvelar la lógica vampírica con la que opera la última mutación del capitalismo, que convierte la vida en materia prima extraíble y vuelve porosa la frontera entre lo íntimo y aquello que el mercado aspira a convertir en mercancía. Más allá de las estrategias algorítmicas para captar la atención, la cuestión nuclear para el autor es hasta qué punto queda comprometida la libertad de elección, incluso más allá de los ámbitos comerciales. Los dispositivos tecnológicos, advierte, pueden convertirse en dispositivos biopolíticos: “Lo que debe inquietarnos es su capacidad performativa, el poder de la tecnología para determinar nuestras formas de vida, su biopoder”.

La “vida improductiva” que reivindica Laguna no es una llamada a la pereza, sino una respuesta para desvincular la vida privada de cualquier finalidad utilitarista. Es, en definitiva, proteger aquello que no debería tener precio: espacios, tiempos y relaciones que solo pueden existir si no están capturados por el imperativo del rendimiento.

El texto también recorre las estrategias bíblicas de desconexión, reconociendo cómo la lógica productivista puede colonizar incluso el hecho religioso. “El mercado pseudorreligioso está lleno de propuestas evasivas que ofrecen felicidades de saldo en contextos de injusticias estructurales”, afirma. Y, frente a la virtualización de la vida y las solidaridades asépticas del metaverso, Laguna reivindica el cuerpo como epicentro de todas las luchas emancipadoras: “No hay lucha sin el cuerpo que baila y abraza.” La desconexión, así, no es evasión, sino una manera de volver al alma y de defender la vida como un lugar habitable, compartido y digno.

El cuaderno Desconectados. Por una vida improductiva se puede descargar gratuitamente aquí.