Únete
Date de alta para estar informado de las últimas novedades de Cristianisme i Justícia.
Un año después de la muerte del jesuita y teólogo José Ignacio González Faus, el centro de estudios Cristianisme i Justícia celebró el pasado 21 de marzo la primera edición del Seminario González Faus. Una iniciativa que nace como encuentro bienal para analizar la vigencia de su pensamiento y que, lejos de ser un homenaje nostálgico, quiere seguir la teología encarnada que practicaba González Faus, proponiendo la discusión de temas actuales en clave creyente.
La economía: cuando el dinero se convierte en un “ídolo”
Uno de los puntos clave de este primer Seminario, que reunió a unas cincuenta personas, fue la crítica al sistema económico actual. No se trata solo de un error de gestión, sino de un sistema que, en la práctica, exige sacrificios humanos. Miguel R. Viguri, de la Universidad de Deusto, rescatando la contundencia de Faus, puso sobre la mesa un dato demoledor: “el hecho de que 340 fortunas individuales acumulen casi el 50% del PIB mundial es el máximo pecado”.
Para el ponente, esta acumulación de riqueza en tan pocas manos es una forma de “pecado estructural” que secuestra los recursos del planeta. Ante esta realidad, se recordó la propuesta de Faus de señalar éticamente a quienes permiten esta brecha, insistiendo en que la medida de cualquier sociedad debe ser siempre el bienestar de los más pobres.
Contra el poder absoluto: la humildad como alternativa
El análisis también dio el salto a la política internacional. Claustre Solé comparó los antiguos imperios de la Biblia con la influencia actual de potencias como Estados Unidos. Denunció cómo ciertos líderes utilizan un lenguaje agresivo para movilizar a las masas, presentándose como figuras “eternas” o indispensables.
Ante esta exhibición de fuerza, Solé recordó que el mensaje de Jesús siempre fue el contrario: “El Reino de Dios es como un grano de mostaza. La Iglesia debe ser una hortaliza humilde, nunca un cedro imperial”. Esta metáfora sirve para pedir una Iglesia menos jerárquica y más cercana, que abandone las formas de poder absoluto para centrarse en el servicio a la comunidad.
El papel de la mujer: una asignatura pendiente
El seminario también afrontó temas incómodos, como la exclusión de la mujer en las estructuras eclesiales. Lucía Ramón propuso pasar de una religión de conceptos abstractos a una “mística de la proximidad”, centrada en el cuidado y la vida diaria. En una institución que tradicionalmente ha reservado el protagonismo a los hombres, Ramón fue clara: “las mujeres empobrecidas también representan a Cristo”.
Esta visión sitúa lo sagrado en los lugares cotidianos —“entre los fogones”, como decía santa Teresa— y no solo en los grandes templos. El encuentro concluyó que la Iglesia necesita reconocer que las mujeres son piezas fundamentales para una fe que quiera ser creíble hoy en día.
Como señaló Lucía Ramón, la fe debe sonar como una “bella música”; si se vuelve amarga o autoritaria, deja de tener sentido. El Seminario dejó patente que no se trata solo de recordar a González Faus, sino de aplicar su “sana sospecha” para no aceptar la injusticia como algo inevitable.
Recupera el seminario completo: Si queréis profundizar en las ponencias y debates del Seminario, encontraréis todas las sesiones disponibles en nuestro canal de YouTube. Os invitamos a verlas aquí.