FacebookTwitterYoutubeInstagramTelegram

La reconciliación: una tarea personal pero esencialmente ética y política

Más de 140 personas asisten al curso "Fundamentos para una cultura de la reconciliación"

El trabajo en el fomento de una cultura de la reconciliación ocupa un espacio central en la reflexión y la oferta formativa del Centro de Estudios Cristianisme i Justícia del curso 2019-20. En un momento en que se ponen de relieve las múltiples fracturas sociales, políticas y ambientales que tiene nuestro mundo, Cristianisme i Justícia quiere poner en primer plano el trabajo en la reconciliación; una tarea personal pero esencialmente ética y política que va a contracorriente de la cultura hegemónica de la exclusión y del triunfo del poder y la fuerza sobre las víctimas.

Fundamentos para una cultura de la reconciliación

A lo largo de los dos últimos meses más de 140 personas han asistido al curso “Fundamentos para una cultura de la reconciliación”. El objetivo era ofrecer una perspectiva amplia para trabajarla. Por eso, las seis sesiones contaron con ponencias de personas provenientes de diferentes ámbitos; desde la psicología a la ecología, pasando por las relaciones humanas, la espiritualidad o los grandes conflictos con víctimas.

Cristianisme i Justícia ha entrevistado a los seis ponentes del curso. Podéis ver las entrevistas aquí. Por otro lado, dos asistentes del curso, Núria Romay y Maria Labernia han escrito sus impresiones al finalizar cada sesión; podéis leerlas en el Blog CJ.

Nuevo cuaderno sobre reconciliación

El Cuaderno CJ n. 217, escrito por Galo Bilbao Alberdi e Izaskun Sáez de la Fuente Aldama, reivindica “una (contra)cultura de la reconciliación”. El cuaderno, que se publicará en enero de 2020, intenta mostrar “la reconciliación como una realidad difícil de aceptar en nuestro contexto sociocultural, dado que los elementos que se encuentran en la base de su comprensión teórica y su realización práctica no forman parte del corriente dominante de nuestro entorno”. Para los autores del cuaderno, “unas categorías nucleares de la concepción contemporánea de la vida social –como, la corrección política o el relativismo moral– o las interpretaciones inadecuadas de otras –el diálogo o la parcialidad de la verdad– dificultan concebir y alcanzar la reconciliación de forma adecuada.