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Retiro 2018

Retiro en la ciudad: «Señor, la noche os es tan clara como el día» (Salmo 139, 12)

Meditaciones guiadas por Josep M. Rambla, sj. El 'Retiro en la ciudad' tendrá lugar los días 29, 30 y 31 de marzo en la Iglesia del Sagrado Corazón - Jesuitas. C/ Casp, 27 de Barcelona.

29 de marzo JUEVES SANTO
19.30 Celebración de la cena del Señor
22.00 a 22.50 Meditación

«LA SOLEDAD»

Jesús solo, abandonado, traicionado, sintiendo a Dios lejano. Él asume la soledad de nuestro mundo: personas atrapadas y rechazadas en nuestras fronteras, grupos inmensos de peregrinos de la muerte huyendo de la guerra, personas que viven incomprendidas su compromiso por una sociedad más justa, personas encarceladas injustamente y estúpidamente, jóvenes perdidos en los desiertos de nuestras metrópolis, ancianos convertidos en objetos inútiles y sobrantes en la familia... ¡la epidemia de la soledad!

Y, a pesar de ello, la soledad es el espacio de la confianza. El mismo Jesús que grita "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" es el que clama "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Cualquiera puede recurrir en su soledad a un Dios que "no abandona nada de lo que él ha creado". Ni aunque nos escapemos hasta el extremo del mundo "allí estás Tú, Dios mío". Por ello, la soledad aceptada e incluso abrazada, puede ser aquella "patria de los fuertes" donde uno vive el sentido más profundo de la condición humana que nos hace personas, que nos posibilita ser soporte de los demás, que enriquece las relaciones personales y comunitarias. La "soledad sonora".

30 de marzo VIERNES SANTO
11.30 a 13.30 Meditación / Oración

«EL DOLOR»

¡El Cristo, "varón de dolores"! Dolor físico: torturado, desfigurado, convertido en espanto por quienes lo ven y huyen... Psicológico: abandono, insulto, burla... Dolor del fracaso: toda una vida haciendo el bien se pierde en una negra noche... Cómo refleja este sufrimiento el dolor del mundo. Un dolor del que muchos no tenemos más que una lejana información: el horror de morir de hambre, de morir extenuados en medio del mar, de ver como tus seres más queridos son degollados delante de ti, de encontrarse en el punto de la muerte por falta de las medicinas más elementales, de ser torturado y aseinado por oponerse a la tortura de los demás... y, el sufrimiento de luchar contra el mismo sufrimiento, dado que el cristianismo no es un dolorismo o exaltación del sufrimiento.

El dolor de Cristo es el dolor de la cruz, que atrae todo el dolor del mundo y lo salva. Con Cristo, el sufrimiento se convierte en cruz. Él se esconde, no desaparece, en el dolor del mundo, de todas las personas. Toda persona negada en el dolor puede creer que Dios se encuentra en su mismo dolor, que aquel sufrimiento se suma al del Cristo por el bien de la humanidad. Y, si nuestro sufrimiento nace de la misma lucha contra el sufrimiento de los demás, se convierte en verdadera fuerza interior y en luz irradiada en medio de una sociedad que necesita ser desvelada de la "globalización de la indiferencia".

17.00 Celebración del misterio de la muerte de Jesús
19.00 Vía Crucis. «El camino que hizo Jesús»​

Con textos y música de La Pasión según San Mateo, de J. S. Bach.
Lo conducirá el P. Francesc Roma, sj.

31 de marzo SÁBADO SANTO
11.30 a 13.30 Oración

«MI ALEGRÍA​»

"Mi alegría", nos dice Jesús. Porque el Dios escondido, pero presente, es plenitud de vida, de felicidad y de alegría... Él llegó a la plenitud por su fidelidad hasta la cruz. Pero, hablar de felicidad y de alegría puede parecer insultante en el mundo de hoy. Sí, la alegría es "un gozo difícil" y se deben hacer caer muchas murallas que nos separan. Con todo, Jesús lo ha dicho bien claro: "vuestra tristeza se convertirá en alegría".

Lo primero es superar la tentación de la incredulidad para descubrir lo que ya existe, pero no se percibe con los ojos, ni se cuenta con las estadísticas... Y vivir el gozo de la fraternidad, la alegría de la misericordia, la plenitud de una joya ecológica, las inmensas posibilidades de placer que nace de una vida sobria y reconciliada con todas las cosas... y la gran alegría del amor sin medida: "nuestra tristeza infinita sólo se cura con un infinito amor "(EG 265).

20.30 Vigilia Pascual «¡Celebramos la vida!»​