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Un hombre y una comunidad cristiana

Nuevo libro de Cristianisme i Justícia

El pasado jueves 24 de octubre el Centro Cultural Joan N. García-Nieto, en Cornellà de Llobregat, acogió un acto conmemorativo del 25 aniversario de la muerte del jesuita Joan N. García-Nieto y del 50 aniversario del nacimiento de la comunidad cristiana que él impulsó.

Con este acto se presentó el libro "Un hombre y una comunidad cristiana", que acaba de publicar el centro de estudios Cristianismo y Justicia, y que recoge su legado pastoral más importante, la vida de cincuenta años de una comunidad cristiana de base.

Más de un centenar de personas se reunieron en este acto de reconocimiento y homenaje a un hombre, jesuita, teólogo y sociólogo, pensador y luchador social, nacido en Barcelona en 1929, y que tuvo un gran impacto social y político, sobre todo en el mundo obrero, pero que tuvo también una fuerte dimensión pastoral que ha dejado un gran legado en la comunidad que inspiró y acompañó.

Participó en numerosas luchas sociales y políticas, en favor movimiento obrero. Trabajó activamente para la reinserción de personas que se encuentran en situación de marginalidad o de consumo de drogas y participó en la creación de la coordinadora contra la marginación, la Fundación Utopía y el centro de estudios Cristianismo y Justicia.

Francesc Riera, jesuita que fue director de Cristianismo y Justicia, resaltó los aspectos de García-Nieto que marcaron más su trayectoria dentro de este centro de estudios, del cual fue miembro fundador y responsable del área social: su cordialidad, la capacidad de integrar fe y justicia, la sensibilidad para captar los problemas sociales del momento y para abrir caminos de solución, la gran capacidad de convocatoria para implicar a personas...

Desde la Comunidad Cristiana Joan N. García-Nieto de Cornellà habló Dolores Freixenet, que recordó cómo la comunidad nació en la segunda mitad de los 60, a impulso del Vaticano II, en una situación social y política de gran tensión, particularmente en Cornellà y el Baix Llobregat. Destacó cómo el acompañamiento de García-Nieto permitió que se fuera consolidando y asimilando progresivamente la integración de la fe con el compromiso por los pobres, con la eucaristía como eje de todo.

La comunidad arraigó profundamente en la vida de Cornellà, con sus iniciativas y luchas. A lo largo del tiempo ha logrado captar los diferentes problemas emergentes, siempre dentro de la misma línea de fe y compromiso.

Precisamente Manu Andueza, en este caso desde la comunidad de Sant Feliu de Llobregat, expuso los retos o inspiraciones que proyecta la Comunidad Cristiana Joan N. García-Nieto, con los ojos abiertos a la realidad del entorno, las relaciones comunitarias intensas o el olfato para percibir el sentido de los acontecimientos.

La mesa redonda estuvo moderada por Elisa Martínez, y el acto también contó con las intervenciones de Joaquim Junyent, de la comunidad cristiana y de Xavier Casanovas, director de CJ, que cerró el acto felicitando a la comunidad por su trayectoria.